Cambiar de vida de una manera tan radical, como yo lo hice, implica de
antemano, tener que renunciar. Uno
tiene que estar dispuesto a renunciar al trabajo (no saben lo bien que se
siente, sobretodo la última semana), a renunciar a una casa (así sea de manera
temporal), y a renunciar a todo aquello que tenga que ver con una rutina
sedentaria: no más celular (créanme: no son necesarios!), no más despertador
(oh, si…), no más juego de llaves. No más subte tedioso en hora pico, no más
nudos en la panza por el sueldo atrasado. Y podría seguir enumerando
infinitamente las cosas “negativas” a las que uno renuncia sin esfuerzo, porque
vamos, quien no se ha confesado, así sea
para sus adentros, las ganas de mandar todo a la merd y ponerse un barcito en
el Caribe.
Lo que uno no piensa (no al menos
en primera instancia), es que esta interminable cadena de renuncias conlleva
también a resignar un montón de cosas que uno no está tan dispuesto a dejar de
lado. Porque la falta de cotidianeidad implica, precisamente, dejar de hacer
eso que uno hace normalmente: estar con la familia, el asado de los domingos,
los mates en la plaza, los cumpleaños, las Navidades, y los amigos. Sobre todo,
los amigos. La familia siempre va a ser familia, pero hay muchas personas que
no toleran la falta de presencia, amistades débiles que se rompen con el primer
viento de ausencia.
En mi caso particular, nunca fui, exactamente, un clon nicoleño de Roberto Carlos. Ni un millón, ni cien, ni una decena. Contrariamente a lo que sucede en la adolescencia, a mí me sobraban los dedos de una mano para contar amigos. No es que yo fuera ni una excluida social, ni una mal llevada (bueno, capaz un poco sí), pero me pasaba, simplemente, que no me interesaba lo mismo que al resto, y que no era muy buena en eso de andar amándote un día y odiándote al siguiente porque no me habías querido acompañar al baño en el boliche. (De hecho, siempre fui al baño solita, y sieeeeempre me criticaron por lo mismo. Sigo sin entender).
Con Mel fuimos muy amigas de chiquitas, y el FB que todo lo puede volvió a reunirnos, quince años después...
El asunto es que terminé la
escuela secundaria con muy pocos amigos, por lo que mi vida universitaria
empezó como una hoja en blanco que se fue llenando con el correr de los años.
No sé si me volví mejor llevada (¿?), o si fui dando con la gente indicada,
pero el asunto es que cuando llegó el
momento de partir yo no estaba dispuesta, bajo ningún concepto, a renunciar a
mis amigos. Por supuesto que las relaciones no se iban a terminar porque yo
me alejara unos cuantos km. Pero lo que yo no quería era perderme de su
cotidianeidad, pasar a ser “la que está lejos” de sus vidas, y enterarme de las
cosas cuando ya hubiesen perdido vigencia. Es cierto que para aquél entonces yo
ya estaba en Buenos Aires y mis amigas se habían ido también desparramando por
ahí, pero yo sentía que estar fueras de los límites del país iba a terminar
complicando la cosa. Me dispuse entonces a trabajar más en los vínculos, a “regar
las plantitas”, a tener siempre el tiempo para hablar con mis amigas, porque si
hay algo bueno en esta marea de la tecnología es la posibilidad de sentir que
uno está “ahí”, aunque esté en Indochina y el amigo de uno en el Círculo Polar
Antártico.
Con esta belleza de amiga conviví 3 años en Rosario...¡y no tengo ni una sola foto de aquella época!
No siempre fue fácil. A veces los
horarios no coincidían, a veces mis amigas no tenían ganas de Internet después
del trabajo, a veces simplemente no se podía. Pero yo no me resigné. (Y Juan es
testigo renegado de las horas en que él me daba por perdida porque estaba
chateando con “mi Lalín”, o porque Gabi había aparecido en el FB). Sucede
también que hay veces, en que uno quiere conversar con sus amigos para saber
cómo sigue ese mundo que se nos quedó atrás, y nuestros amigos quieren saberlo
todo de este otro mundo, que ahora es desconocido para ellos y rutina para
nosotros, entonces entre ponerse al día de acá y actualizarse de allá, se nos
pasan horas frente al teclado, repitiendo muchas cosas de una ventana a la
otra. Nunca me importó. Es una inversión de tiempo. Mis amigos son una fortuna
que no estoy dispuesta a perder. Hay otras veces, cuando las noticias no son
tan buenas, que hay quienes prefieren mantenernos al margen para no amargarnos
desde lejos. Déjenme decirles: eso es un
error. Que uno quiera escapar de una rutina de maquinaria, no quiere decir que
desee aislarse de la realidad. (Así que no vuelvan a hacerlo!!!)
Mis amigas de la facu (falta Ana). En ese entonces 5 pesos era un montón de plata, y nos alcanzaba para pagar la cerveza!!! (Qué viejas que estamos o que a la merd que se fue todo)
La ventaja de ser nómade, es que
la vida también va trayendo nuevos amigos. Es un poco duro, porque en muchos
casos uno sabe que existe una gran posibilidad de que no nos volvamos a ver,
pero aún así es muy grato encontrar almas gemelas a la vera del camino. Y si se
dá de volver a reencontrarse en algún mapa lejano, es mucho más gratificante
aún.
Aaaanaaaaa....
Yo se que algún día voy a ir a visitarte a Alemania...
Hoy decidí hacer este post, para
homenajear a todos esos amigos que llenaron los renglones de esas páginas en
blanco, a los que están desde antes, a los que fueron apareciendo en el viaje,
e incluso a aquellos que aunque no les conozco las caras, se que siempre están
ahí. No me importa si es un día comercial (de hecho, sé bien que lo es). No voy
a hacer como mi amigo Marcelo Maquez, que cada año aprovecha la ocasión para
despotricar libremente contra la sociedad de consumo, EEUU, la presidenta, San
Lorenzo y los caramelos ½ Hora.. Porque como bien dijo otro amigo mío “¿A quién
le importa? ¡Es divertido!”.
Entonces, gracias. Gracias a
todos aquellos que entendieron que esta es la manera de vivir que he elegido, y
se alegraron por mí. Gracias a los que siguen sin entender cómo vivo o de qué
vivo, pero que aún así se quedan a mi lado. Gracias a esas amigas que no se
conectan nunca porque odian internet, pero que saben cómo hacer para que cada
reencuentro sea como si el tiempo nunca hubiera pasado. Gracias a todos
aquellos que salieron a tirar una soga cuando la cosa se puso fulera, a los que
siempre están esperando el regreso, y a los que me abren la puerta cuando llego
sin avisar. Gracias por quererme como soy…
A veces somos serias... (Este es el día en que Luján y yo nos recibimos después de haber rendido casi todos los finales juntas!)
A veces nos portamos bien... Otras no tanto...
(Y de paso les cuento que
haciendo este post me di cuenta de que no tengo fotos con muchos de ustedes!!!
Qué horror!!! Así que mándenme si tienen, y si no, de la próxima no pasa!!!)







Que lindo post Amis!!!
ResponderEliminarDicen que "La vida no se trata de llegar a destino, si no de disfrutar el viaje", GRACIAS por ser mi acompañante... TE QUIERO!!! FELIZ DÍAA!!!!!!
Lala
Leí todo el descargue.
ResponderEliminarDesde un punto de vista de viajero ortodoxo, yo no soy viajero o soy el peor viajero del mundo, ya que los viajes en sí suelen interesarme menos que la reflexión en torno a ellos, que lo que implican, lo que suman o restan; para colmo estoy entre los que extreman aquello de que el verdadero viaje es el interior, entre los que desconfían de la sabiduría propia del viajar, y ese tipo de cosas, aunque sin jamás dejar de admirar a los que se atreven a vivir según sus sueños, sean éstos cuales sean.
Mis reflexiones suelen ser medio amargas y por lo tanto me las guardo casi siempre, sin embargo no puedo evitar decir que, con respecto a la vida nómada y a la sedentaria, creo que hay en ambas idénticos encantos y pesares, satisfacciones y tristezas. No creo que el hecho de huir de rutinas o del famoso “sistema” pase por ser nómada o sedentario, ahí no hay más que idealizaciones de lo que es viajar o de lo que es vivir en un sitio. Creo que tanto el hecho de ser nómada o sedentario tienen, en lo profundo, un significado mucho más simple: a uno le va más una vida o la otra, y punto.
Y le va más ser nómada o sedentario por el mismo motivo por el que le gusta más un gusto de helado que otro, o prefiere la música a la pintura, o las matemáticas a la poesía. Todo lo demás, aquello de que lo que uno hace sea o no más o menos revolucionario, interesante, divertido o noble, pues todo eso es pura paja: la cuestión no reside en lo que algo sea sino en que uno pueda vivir o no sin hacerlo. Si uno tiene la certeza de que no podría vivir sin ser nómade, pues con eso alcanza, no hace falta justificar ni darle al nomadismo tantas razones. ¿Para qué? ¿Para convencer a otros? ¿Y qué necesidad hay de que otros se convenzan?
Es cierto, no obstante, que puede ser angustioso que la gente que uno quiere no comprenda que somos como somos porque no podemos ser de otra manera. En ese caso, tendrán que entenderlo, y a los que les cueste tanto y por ese motivo se alejen será que, en definitiva, no éramos tan importantes para ellos.
Gracias por hacer publica una historia linda y motivante!
ResponderEliminarAlejandro Pusineri dijo en Face:
ResponderEliminarJuan y Lau, me emocione leyendo estas lineas, reviviendo emociones y pensamientos propios, como siempre, a pesar de todo, el pensar siquiera en ustedes, de como nos conocimos, me llena el alma de alegria y de ganas seguir para adelante, los quiero mucho
Lucecita linda, la vida me fue enseñando tantas cosas, no fue facil el aprendizaje, ni lo sigue siendo, pero mi almita se reinventa (como dice Juan) cuando encuentro en este camino de vida personas tan lindas, con tanta luz, como Juan Pablo Villarino y vos. Sin saberlo, me acompañan, me hacen reir, emocionar, creer, ilusionarme y sentirme libre, viajando a traves de ustedes. Sin conocerlos, personalmente, ya son parte de mi. Un abrazo enorme, todo mi amor y miles de besos desde El Bolson, un lugar de ensueños que me tiene encantada! Buenos caminos AMIGOS!! Luli
ResponderEliminarMe identifico, con varias cosas, renunciar, unos pocos buenos amigos...David Floyd
ResponderEliminarAnaclara Montani dijo en Face:
ResponderEliminarme encantoo!!guauu veia esa foto y se me vinieron mil recuerdos a la cabeza, amiga claroq ue te quiero asi como sos, despues de todo las dos tenemso alma nomade, nos vemremos en los pagos un abrazoo te quiero
Hola! Hace poco que descubri tu blog y me gusta. Este post de la amistad me toca de cerca porque yo tambien di un cambio radical en mi vida: me fui a vivir a otro pais y pase por mas o menos las mismas renuncias que vos.
ResponderEliminarLa tecnologia ayuda mucho, aunque no reemplaza :)
Saludos,
Ana
Comparto lo que dice Lala, " La vida no se trata de llegar a destino, sino de disfrutar del viaje.
ResponderEliminarEl dia menos pensado te vas a poner a pensar,los retos que da la vida cuando se es posible soñar.
.Un abrazo ,Dzvolp.
Holaaa! Recien entro a tu blog! yo tb me recibi de Lic. en Hoteleria y Turismo pero a distancia en la UVQ! Todavia estoy esperando la colacion :)
ResponderEliminarMuy lindo tu blog! Empece leyendo lo de Surinam y Guyanas... porque estan tan cerca y nadie las nombra ni saben q existen! Son destinos muy llamativos justamente x eso para mi!
EXITOS! Un beso! LAU- San Francisco (Cba)
Motivante! gracias!!!!!!!! Me encantaria poder hacerte algunas preguntas, tenemos muchas ganas de salir a recorer el mundo pero hay miles de preguntas que nos rondan por la mente, sé que muchas de las respuestas las vamos a ir encontrando en el camino pero seria interesante si nos podes ayudar a que por lo menos sean un poco menos! Muchas gracias! Raquel Colussi! (te tengo en el facebook como raque lita!!) Besotes y abrazo!
ResponderEliminarBuenisimo tu relato y tal cual tu primer parrafo desde ¨cambiar de vida hasta el barsito en el caribe¨ en algo asi se fue transformo mi ideal y pensar sobre las cosas, me causo mucha gracia leer ese primer parrafo y ver que todo lo que pusiste es lo que yo pienso todos los dias, yo tambien trabajo en el microcentro, sufro el quilombo de los subtes y colectivos, trenes, gente nerviosa, stress, etc, etc, etc (ahh, tambien estudiamos turismo, como si fuese poco... un maldito rubro...) y es por eso mismo que desde hace unos meses, con mi novia, venimos organizando nuestro viaje, primero fue la excusa de visitar a mi cuñado en Mexico, luego sumamos Cuba, reccorer el caribe y centro america pero que se yo... uno nunca sabe lo que puede pasar... quiza terminemos teniendo un blog como este o como el de tu novio y nos cruzemos por alguna aldea de africa, o en la feria del libro, jaja... gracias por hacer este tipo de blogs, ayudan a motivar las ganas de los demas y no saben lo bueno que es, les mando un abrazo y que tengan mucha suerte! Adrian y jimena...
ResponderEliminar