Como queremos pasar unos días en la playa tranquilos (al menos yo) antes de que venga Lala y de arrancar otra vez con el ajetreo, vamos hasta Playa del Coco. Estoy contenta porque voy a ver el Pacifico.
Tal como dice mi guía es un lugar pequeño y muy poco desarrollado, pero aun así tiene aires de turismo y es muy bonito. Dejamos las mochilas en la estación de policía y vamos a buscar donde quedarnos. Lo que me llama la atención de la costa, es que el mar es azul oscuro y casi no hay olas. Hay muchos, muchos pelícanos y la arena es negra. No parece el paraíso, pero esta muy bien. Medio escondido encontramos un complejo de cabañas que son en realidad departamentos. Por 10 U$D cada uno tenemos un dto. con cama para 6, cocina con heladera, baño gigante y tele con cable. Yo no lo puedo creer. Encima en la entrada hay 3 árboles de mango enormes: postre gratis. Vamos a buscar las mochilas, comemos algo y el resto de la tarde a la playa. Es totalmente diferente a lo que alguna vez ví, es el Pacifico.
Como hay tantos pájaros los peces van bien a la orilla para no ser comidos, por lo que con el agua a los tobillos se ven cardúmenes enteros nadando entre mis pies, que a veces se ven venir en la ola y hasta saltan. Nos alejamos hacia la punta donde no hay tanto bicho y el agua es más limpia. Nos metemos un rato, aunque es un poquito fría, y cuando el viento nos mata con la arena negra, volvemos. Como dije: no es el paraíso, pero está bastante bien.
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