jueves, 7 de marzo de 2013

¿Y no te da miedo?



Ya llevamos quietos más de la cuenta, debo confesar. El furor de estar “recién llegados” ya pasó a la historia, para dejarle terreno al clásico y necesario “me quiero ir de viaje ya”. Está bien. Es el proceso normal. Aunque los planes se estiraron un poco, todo marcha hacia adelante. Será cuestión de esperar. Nadie nunca llegó tarde a ningún lado, dicen.

El caso es que, ya recontraremil instalados en el 2do piso de los viejos monoblock, estamos más que acostumbrados al barrio, y el barrio a nosotros. 

martes, 26 de febrero de 2013

Guía práctica para viajar a Ushuaia



Ya lo dije en otra oportunidad: Ushuaia es una de mis ciudades preferidas en toda la Argentina. Tiene personalidad, tiene magia. Hay días de “las 9 de la tarde” y tardes de “las 5 de la noche” porque el sol marca tarjeta con un horario especial. Es la única que está del otro lado de la cordillera y es, como ya conté en este post, la ciudad del Fin del Mundo. Una visita obligada para todo viajero que se precie como tal (y para el que no… ¡también!). Acá, una guía con los datos más importantes a tener en cuenta antes de planificar un viaje:

lunes, 18 de febrero de 2013

Pasaje al Fin del Mundo


Hace un par de meses, buena parte del globo enloqueció pensando que se avecinaba el fin. Hubo bunkers, meditaciones masivas, paranoia y caos. El supuesto apocalipsis mitad profecía maya mitad Hollywood dio de comer a los medios de comunicación e hizo reír a los infaltables escépticos. Cuando la fecha designada hubo concluido y las cosas siguieron igual que siempre, el Fin del Mundo pasó de moda en cuestión de horas.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Los exploradores del más acá



Viajo porque tengo ganas de explorar.  En mayor o menos medida, eso es lo que siento encenderse cada vez que salgo con rumbo nuevo, sintiendo que camino hacia adelante, con la puerta de mi casa en mis espaldas. No me importa si el lugar al que voy es una metrópolis archi conocida como puede ser París, o si es un pueblito cuasi extinto en el medio de la nada, como lo es Crotto. No me interesa ser la primera, ni que mi nombre figure en ningún libro de geografía. Para mí, el hecho de llegar por primera vez ya me hace sentir una exploradora. Cuando cada cosa que veo es nueva, siento que estoy descubriendo un mundo que, hasta poco segundos antes, no sabía que existía.

lunes, 4 de febrero de 2013

Sonrisa de croto


Antes, cuando mi vida tenía más raíces que alas, sentía a Buenos Aires como un yunque posado en mi nuca. Ciudad, capital, provincia…me daba todo lo mismo. La felicidad estaba lejos, mucho más allá,  siempre en otro lado. Me fui pensando que volver iba a ser siempre sinónimo de asfixia, y que la única belleza que podría encontrar por acá iba a estar relacionada con la familiaridad del paisaje. Nada más. Los aires buenos de Buenos Aires parecían  para mí una falsa utopía. Hasta que volví a mi casa...


domingo, 27 de enero de 2013

Un lugar para vivir


Dicen que viajar te cambia, y mucho. Dicen, también, que como uno no puede reencontrarse consigo mismo, los que notan el cambio son los demás, los que se quedaron, esos que nos vieron partir y ven regresar a ese otro que ahora somos. 

Antes, yo era una chica de ciudad. Mi primer contacto real con la vida de campo lo tuve a los 18, cuando me fui a trabajar a Villa General Belgrano a un albergue ecológico. Aprendí el significado de la palabra compost, entendí que para lavar bien los platos no hace falta dejar que el agua de la canilla corra desenfrenadamente, y supe qué sabor tiene el yogurth de verdad, alejado de colorantes y sachets. De algún que otro modo, ese viaje abrió un poco mis ideas sobre lo pre establecido, y sembró una semilla en mí, que fue creciendo de a poco. 

lunes, 21 de enero de 2013

Crónicas barcelonas, cap. III “Y todo lo demás también”



Creo que no exagero si digo que para mí Barcelona fue un bombardeo. Suelo tener una muy buena memoria para recordar lugares en espacio y tiempo, pero nuestro paso por la ciudad fue tan corto y tan intenso, que resumir se me hace una odisea. Lo que sigue a continuación es una selección del descarte. Imagino una de esas cuerdas llenas de ropa tendida (me encanta la ropa tendida), y creo que este post podría tranquilamente compararse con una de esas sogas cargadas de color. Un rejunte, un popurrí, un poco de todo. Estos son los lugares que no cuadraron en ningún otro post, pero que no quise dejar afuera del blog. Y ya después de esto les prometo que dejo de escribir sobre Barcelona.

lunes, 14 de enero de 2013

Crónicas barcelonas, cap II "Elogio de la locura"



“El chabón estaba re chapa”, me dice, dejando bien en claro su no-intención de españolizarse. Hace más de medio año que vive en esta parte del mundo, pero la argentinidad le ha aflorado a machetazos, y hasta su andar se resiste a esconder el pasaporte. El que me habla es Gastón, y estamos sentados de cara a la fachada de la Casa Battlò. El chabón en cuestión no es ni más ni menos que Antoni Gaudì, el famosísimo arquitecto modernista. Y lo que mi compatriota afirma en su lunfardo nostálgico es la sospecha que todo el mundo tiene al posar los ojos sobre la obra de Gaudì: estaba loco.

lunes, 7 de enero de 2013

Crónicas barcelonas, cap. I “La felicidad de la concentración”


El problema de los viajes con fecha de vencimiento es la cruel contradicción que implica avanzar. Seguir con el recorrido es una manera también de acercarse al final y, para corazones nostálgicos como el mío, esa tristeza será ineludible. Si nunca quiero que termine un viaje, el inminente desenlace de estas semanas en Europa me llenaba de ansiedad, que terminaba siempre en la fabulación de un plan tan inverosímil como imaginario para extender el retorno, y poder así quedarme unos días más.

miércoles, 2 de enero de 2013

Familia de locos


Visto desde afuera, somos una familia de locos. Supongo que a mí no me afecta; estoy tan acostumbrada a que me cataloguen de insana que hasta me parece un halago. Quizá en este aspecto, podría sentirme de la misma forma. Después de todo, la gente loca suele ser la que lo pasa mejor...

Siempre tuve curiosidad por saber cómo sería festejar las fiestas en otra casa, en otra parte del mundo, con otro clima. Hubo un tiempo de arbolitos y camellos en que la fantasía no tenía fin y llegué a creer que la Navidad duraba todo un mes, y no sólo el 25.